Lacan en su escrito Variantes de la cura-tipo señala los intentos de construcción de criterios terapéuticos del psicoanálisis, propuestos por Edward Glover en el Congreso de la Asociación Psicoanalítica Internacional, quienes buscaban a través de la aplicación de un cuestionario reducir las discordancias de la práctica analítica.
Glover obtiene respuesta de veinticuatro de veintinueve miembros, que seguirán una serie de suposiciones ostentada y construida por quienes participan en dicho propósito de unificar criterios. Los integrantes hablarían el mismo lenguaje técnico, siguiendo sistemas y caminos idénticos en el diagnóstico, pronóstico y la selección de casos.
Lo anterior nos revela intentos de una tecnificación de la práctica analítica; dicha intención deja entrever la estandarización y universalización, promovida por un grupo de profesionales deseosos de construir reglas inmutables bajo un interés de grupo, similar a lo planteado por la ego-psychology en los Estados Unidos.
Ya antes Freud trató temas sobre la tecnificación, quien nos advierte de dicho fenómeno, que a medida del paso de los años cobró mayor fuerza entre la institución y quienes simpatizaban con el trabajo analítico. Freud responde a un colega con quien mantenía lazos de amistad, neurólogo y psiquiatra con vasta experiencia en el campo de lo clínico, con bases enraizadas en premisas científicas, y que posteriormente decide practicar el psicoanálisis.
Putnam le escribe a Freud sobre la falta de un tratamiento breve, cómodo y ambulatorio de las neurosis obsesivas; en respuesta a dicha petición Freud nos expone la siguiente respuesta:
"No pude proveer a ello, me dio vergüenza y procuré disculparme con la puntualización de que también los médicos internistas se darían por contentos con una terapia de la tuberculosis o del carcinoma que reuniera esas ventajas." — Sigmund Freud
Vemos que el intento de universalizar el psicoanálisis era común desde sus inicios. Esto nos revela el deseo existente por promocionar la cura a través de la tecnificación o estandarización.
Soler expone que a mediados de 1918, en el Congreso de Budapest, Freud en su ponencia Los caminos de la terapia psicoanalítica anticipa la aplicación del psicoanálisis a las masas. Eitington en 1920 convence a la asociación de Berlín de fundar una policlínica para el tratamiento psicoanalítico, estructurada por un analista, quien debe examinar y distribuir las demandas; tecnificando la duración de las sesiones, de tres cuartos a una hora, tres o cuatro veces por semana en principio, para luego pasar a sesiones de media hora —las que no fueron conclusivas—, y a la vez la tentativa de acortar la duración de los análisis, la cual fracasa. Como respuesta a dicho fracaso promocionan el análisis fraccionado, que consiste en alcanzado el objetivo terapéutico en análisis, este se suspendía, pero el paciente podía retomarlo si juzgaba insuficiente su mejoría.
Soler plantea que dicha tentativa sobre los esfuerzos por la tecnificación se anuda a distintos espacios de la práctica analítica, siendo en 1925 en el Congreso de Bad Homburg que Max Eitington, promotor —y contra la opinión de Freud— de la subordinación del psicoanálisis a lo médico, expone sus métodos, los cuales pueden resumirse bajo los siguientes puntos: a) ajustar la cura en función de las emergencias, b) instituir analistas con procedimientos de formación uniformes y c) elaboración de standards internacionales. Puntos que acercan gradualmente el psicoanálisis hacia los parámetros que plantea la ego-psychology.
Lacan nos indica en Variantes de la cura-tipo y en La dirección de la cura y los principios de su poder que un psicoanálisis tipo, o su negación, responde a la cura que se espera de un psicoanalista por el furor curandis. Es decir, más allá de la tecnificación como problema institucional, nos encontramos con un problema ético.
Considerando que el psicoanálisis emerge desde la histeria, desde la singularidad que se contrapuso a todo tratamiento bajo standards médicos y universales, nos parece paradójico y desacertado los intentos de tecnificación o universalización del dispositivo psicoanalítico; dispositivo ético cuya función es permitir la emergencia del sujeto en su singularidad, incompatible con los intentos de gobernar o regular los caminos del devenir inconsciente.
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